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LA REINA
La reina es la única hembra sexualmente
productiva de la comunidad y, por tanto, la madre de todos los zánganos,
obreras y futuras reinas. Su capacidad para poner huevos es asombrosa; la
producción diaria generalmente supera los 1.500 huevos, cuyo peso total es
equivalente al peso del cuerpo de la reina.
Desde el punto de vista
anatómico, la reina es muy distinta de los zánganos y las obreras. Su cuerpo
es largo, con un abdomen mucho mayor que el de una abeja obrera. Sus
mandíbulas están armadas con afilados dientes cortantes, mientras que sus
descendientes tienen mandíbulas sin dientes. La reina tiene un aguijón
curvado y liso que puede usar una y otra vez sin poner en peligro su vida.
Por contraste, las abejas obreras van armadas de un aguijón recto y barbado,
de modo que cuando pican, queda anclado con firmeza en el cuerpo de la
víctima. Al intentar sacarlo, la abeja se desgarra parte del abdomen y muere
poco después. La reina carece de las herramientas de trabajo que poseen las
obreras, como cestas para el polen, glándulas que segregan cera y una vejiga
bien desarrollada para la miel. Su alimento es casi exclusivamente una
secreción, llamada jalea real, que producen las glándulas hipofaríngeas de
las abejas obreras. La vida de una reina es de uno a tres años.
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