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Alimentación La magnitud o cantidad de miel de reserva para la temporada de receso que se inicia (Otoño / Invierno), tiene directa relación con el tamaño de la familia de abejas. Se estima que cuando se trata de una familia grande, la reserva de miel debería ser de aproximadamente 18-20 Kilos. Por tal motivo se debe colocar la mencionada ración alimenticia en un alza para tal objeto. Revisar la cámara de cría y extraer los marcos vacíos o semivacíos y reemplazarlos por marcos llenos de miel, en lo posible operculada. Tomando en cuenta el irrefutable hecho de que el alimento complemento de las abejas es la miel, debemos considerar otras alternativas alimentarías que según las circunstancias nos pueden ayudar a solucionar un problema nutricional de la familia, evitándole así situaciones de hambre que comprometan la integridad de las abejas o bien para estimular la postura que esté retrasada por parte de la reina. La administración de la alimentación artificial en las familias es un problema que se debe en gran medida a un inadecuado manejo del apicultor quien en forma desmedida cosecha la miel, sin dejarle a la familia, las reservas adecuadas para pasar un buen invierno y poder contar con reservas para la primavera. Se debe tomar la decisión de alimentar artificialmente a las abejas cuando la cámara de cría contenga menos de 10 kilos, de miel de reserva (aproximadamente 4 marcos de miel operculada). Se debe buscar un equilibrio que sea beneficioso para ambas partes, a saber, el apicultor y las abejas.
Al igual que otros seres vivos las abejas necesitan de la alimentación para crecer y desarrollarse tras su nacimiento; otras abejas antes que ellas lo hicieron posibles. Transformaron en esa dirección la energía necesaria para contribuir a la perpetuación de la especie. En apicultura, nos hallamos ante uno de los ejemplos más clásicos de la evolución zoológica. Las abejas no solamente son capaces de recolectar del medio, sino que además en virtud de su desenvolvimiento de tipo social, almacenan provisoriamente los elementos necesarios para llevar acabo una presencia autónoma y estable. De ahí que al poder contar con el factor de alimentación, como abrigo en el que refugiarse y, en su momento, como base en la que poderse afianzar, resulten las colonias de abejas, una forma de vida tan altamente eficaz en el ecosistema del hombre y que este haya visto en ellas un instrumento zootécnicamente muy valioso. |