Principal
¿Que es la apicultura?
Comunidad
¿Como se comunican?
Productos
  Miel
    Polen
    Jalea Real
    Propóleo
    Apitoxina
    Cera
    Núcleos
Enfermedades
Historia
Africanizada
Colmena
Alimentación
Valor económico
Bibliografía
Galería de Imágenes
Visitante
¿Como contactarnos?
Webmaster

APITOXINA
Según las observaciones hechas a través de los siglos y las investigaciones de estos últimos años, es posible afirmar hoy día que el veneno de abeja tiene una acción selectiva sobre el sistema nervioso. La reina Cleopatra, (En el antiguo Egipto), que estaba particularmente interesada en la acción de los venenos, reunió una colección de sustancias venenosas lo más diversa. Trataba de descubrir las que podrían causar una muerte sin sufrimientos y experimentaba su acción sobre condenados a muerte. La experiencia demostró que sólo el veneno de avispa (el de abeja no podía ser utilizado porque estos insectos eran considerados como sagrados) producía una muerte rápida y que causaba menos sufrimientos. El condenado al que se le inyectaba este veneno perdía el conocimiento, su rostro se cubría de sudor y rápidamente sobrevenía la muerte. La manera de actuar del veneno de avispa es parecido al de la abeja. Los doctores alemanes W. Neumann y K. Habermann indican que una inyección de melitina (proteína extraída del veneno de abeja), determina una baja de la tensión sanguínea, la hemolisis (destrucción de los glóbulos rojos), una contracción de las fibras musculares estriadas y lisas, suprime los relevos neuromusculares y ganglionares. Por otra parte, según estos mismos autores, la hialuronidasa, (diastasa extraída igualmente del veneno de abeja), aumenta la permeabilidad de los capilares sanguíneos. Esta permeabilidad de los vasos es capital: cuando disminuye, a causa de perturbaciones del funcionamiento del sistema capilar a consecuencia de envejecimiento o de estado mórbido del organismo, entraña trastornos graves de las condiciones de intercambio entre los órganos y los tejidos. Hoy día, está reconocido que la permeabilidad entre el tejido conjuntivo y los capilares sanguíneos depende esencialmente de la acción fermentativa del ácido hialurónico que entra en la composición del tejido conjuntiva. Las sustancias que contienen hialuro-dinasa (veneno de abeja, hirudina, ronidasa, extracto testicular, espermina, etc.) incluso a dosis muy débiles determinan un aumento de esta permeabilidad. En 1958, los franceses Gort y Dery han demostrado sobre ratones que el veneno de abeja actuaba como sustancia antagonista de la toxina a de la estafilococcia y del tétanos. Esto se explica por la
presencia de fosfolipasa en este veneno. Así gran número de documentos y experiencias llevan al convencimiento de que las "picaduras" de abejas o las inyecciones de apitoxina determinan en el organismo humano no solamente una inmunidad al veneno de abeja, sino también a ciertas enfermedades infecciosas. Por consiguiente, el veneno de abeja. A condición, sin embargo de ser empleado convenientemente, aparece como un remedio curativo y profiláctico excelente que actúa tanto sobre un órgano aislado o cuando una enfermedad determinada, como sobre el conjunto del organismo El veneno introducido en el organismo desencadena inmediatamente una reacción de defensa de éste. Esto explicaría en cierto modo el hecho de que los apicultores que trabajan desde hace muchos años con las abejas tengan generalmente una salud excelente y vivan largo tiempo. Poseerían además, una cierta inmunidad frente a diversas enfermedades. Creemos pues que ha llegado el momento de estudiar de más cerca las propiedades profilácticas del suero, obtenido a partir de animales de laboratorio o domésticos inmunizados con veneno de abeja. Esto permitiría obtener nuevas vacunas y extender la lista de medicamentos biológicos de que ya disponemos.